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El Valle de las Lágrimas ¿te atreves con rampas al 25%?

Valle de las Lágrimas, o carrizal de Tejeda, o la Hoya de la Vieja, o como quiso bautizarlo Perico Delgado en la última edición de la Titánica de Gran Canaria: el Valle del Terror. 

 

Esos son los diferentes nombres atribuidos a un puerto ciclista de pesadilla, de los que sabes que han sido ideados para torturarte física y mentalmente, de los que te hacen plantearte el sentido de sufrir innecesariamente yendo en bicicleta. Las rampas son imposibles e implacables, pero a pesar de todo hay gente sin dos dedos de frente que se atrevió a intentar este desafío en la última Titánica de Gran Canaria. En concreto fueron 270 personas, de las cuales más de 30 se quedaron (ups) por el camino.

Ahora que ya os hemos metido miedo, os avisamos: NO intentéis bajo ningún concepto conquistar este puerto. Da igual que la belleza del entorno sea irrepetible o que Perico Delgado diga que vale la pena afrontar un desafío así. Sé prudente, no lo hagas. Mejor siéntate a ver el Tour de Francia con una cerveza en la mano. O échate una siesta viendo el Tour de Francia. 

Por qué no deberías atreverte con el Valle de las Lágrimas en bici

¿Todavía sigues aquí? Ya te hemos dicho que no vale la pena, pero oye, atente a las consecuencias: 11,8 km con una pendiente media del 8% y rampones máximos del 25%, un porcentaje que es incapaz de reflejar su dureza. Y si planteamos como inicio del ascenso la aldea de San Nicolás, son más de 1.700 metros de desnivel positivo en apenas 22 km.

Se dice que el ciudadano medio ciclista tarda por lo menos una hora en recorrer esos 11,8 kilómetros mencionados. 1 hora dantesca, que bien podría haber sido incluida como tortura en la Divina Comedia.

Si te decides a intentar su ascenso probablemente te encuentres a algún que otro imprudente bajándose del burro y subiendo andando varios tramos. De hecho es posible que ese sea tu caso. Lo curioso es que sigas aquí leyendo cuando te hemos reiterado que ni lo intentes.

El Roque Nublo observa a lo lejos a esos ciclistas que han perdido la cabeza por el camino a la conquista del Valle de las Lágrimas a.k.a Valle del Terror. Los mira sin compasión alguna, impertérrito, firme y sin atisbo de empatía por ellos. 

¿Sabes lo gracioso?¡Que en el puerto hay descensos! Agónicos descensos en los que solo piensas eso de que todo lo que baja debe volver a subir en algún momento. Y vaya si sube. Así que no descansas ni cuando parece que puedes descansar. 

En serio, no lo hagas: hay rutas ciclistas fáciles en Gran Canaria para disfrutar de esa pedazo de isla.

Por qué, incluso siendo advertido, sigues pensando en ascender al Valle de las Lágrimas en bici

Una pregunta sin respuesta clara: que te van los retos, que eres un ser ultraterrenal, un Zeus de la bicicleta, que no tienes miedo a nada, que te han engañado y te han dicho que era más dura la cuesta de vuelta a casa tras una noche de fiesta, o también que eres un poco imprudente. 

Dato curioso e irrelevante: en la primera edición de La Titánica de Gran Canaria donde se ascendió al Valle de las Lágrimas (2021), antes de su inicio los participantes contaron con un avituallamiento de un plato de macarrones. Un plato de macarrones en mitad de jornada, cuando ya habían superado dos puertos. 

No sabemos si alguno entendió el mensaje implícito de la organización del evento, pero ese plato de macarrones era un aviso encubierto: querían concederle a los participantes un último deseo porque sabían que quizá después del Valle de las Lágrimas pocos iban a sobrevivir.

Las sabias palabras de Diego Rodriguez de Planeta Triatlón, que lo vivió en carne propia, lo resumen: “esto es jodidísimo”. Y eso que lo dijo cuando todavía no había sufrido lo peor. ¿Recuerdas lo que te comentábamos de que se quedaron por el camino unos cuantos? Diego fue uno de ellos.

No es una escalada para todos los públicos ni mucho menos. De hecho, no es una escalada para casi ningún público. La mayoría de los mortales nos arrastraríamos como gusanos por ese puerto, como zombis en bici maldiciendo a ese yo del pasado que consideró que era buena idea apuntarse al Desafío la Titánica o recorrer este puerto por su cuenta.

Si aún con todo estás pensando subir, ten en cuenta una serie de aspectos: la bicicleta que escojas ha de tener, sí o sí, montada una piñonera de 34. Todo lo que vaya por debajo va a invitar a que te quedes sin cadencia en esas rampas al 20% y te vayas al suelo.

Por otro lado, si sales de Aldea de San Nicolás los primeros diez kilómetros del puerto son accesibles, pero no te cebes: céntrate en gastar el menor número posible de fuerzas de cara a, una vez superada la presa, enfrentarte a los terribles desniveles con garantías.

6 cosas que debes tener en cuenta si quieres escalar el Valle de las Lágrimas en bici

  1. No lo hagas si no quieres hacer enfadar al Roque Nublo.

  2. No vale la pena a pesar de la inconmensurable belleza del entorno. 

  3. En casa tomando una cerveza estás mejor.

  4. Las rampas máximas son un porcentaje que no describe fielmente el sufrimiento que implica.

  5. Si el padrino de La Titánica de Gran Canaria Perico Delgado dice que es un puerto duro es por algo. Si te dice que igualmente vale la pena recorrerlo no le hagas caso.

  6. El Valle de las Lágrimas es primo cercano del Angliru.

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